¿Qué es la Nueva Agenda Urbana?

¿Qué es la Nueva Agenda Urbana?

Venantius J. Pinto

La Nueva Agenda Urbana será el documento final resultante de lo acordado en la conferencia Hábitat III que se llevará a cabo en octubre de 2016. Constituirá una guía directriz destinada a orientar los esfuerzos en materia de desarrollo de las ciudades para una amplia gama de actores (estados, líderes urbanos y regionales, donantes, programas de las Naciones Unidas y la sociedad civil) para los próximos 20 años. Esta agenda sentará las bases para políticas y estrategias que se extenderán e impactaran a largo plazo.

ONU-Hábitat lanzó en 2013 un documento de perspectiva inicial para la Nueva Agenda Urbana y Hábitat III.

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¿Quién pautará la Nueva Agenda Urbana?

El proceso preparatorio rumbo a Quito generará propuestas para la Nueva Agenda Urbana, presentándose como primer borrador en abril de 2016. Estos preparativos abarcarán una serie de eventos oficiales y semi-oficiales que incluyen reuniones regionales, temáticas y “campus de pensadores urbanos” (Urban Thinker Campuses) para que las partes interesadas hicieran aportaciones.

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Asimismo, de agosto a diciembre de 2015 un grupo de 200 expertos, conocidos como “unidades de políticas”, desarrollarán importantes recomendaciones para la elaboración e implementación de la Nueva Agenda Urbana. Estas recomendaciones también estarán abiertas a la consulta pública.

Tomando como base las ideas discutidas en el diálogo global previo a la cumbre de octubre 2016, finalmente serán el Buró de Hábitat III (integrada por 10 estados miembros de las Naciones Unidas) y la Secretaría quienes elaborarán el primer borrador. Los términos serán negociados por los estados miembros en Hábitat III para llegar a un acuerdo en Quito.

¿Cuál es la anterior agenda urbana?

El actual enfoque de las Naciones Unidas acerca de la urbanización global se encuentra recogido en la Agenda Hábitat: la Declaración de Estambul sobre Asentamientos Humanos, documento final elaborado en la conferencia Hábitat II en 1996. Llamó a garantizar la vivienda adecuada para todos y a generar asentamientos humanos sustentables en un mundo  crecientemente urbanizado.

Desde entonces, más de 100 países han recogido  en sus constituciones el derecho a la vivienda adecuada, lo que representa un gran éxito para la Agenda Hábitat. Por otro lado, sin embargo, las organizaciones de cooperación internacional y agencias de desarrollo bilateral han reducido sistemáticamente sus inversiones en las ciudades y han recortado sus programas de desarrollo urbano. Estas tendencias han condicionado la implementación total de la Agenda Hábitat.

¿Cuál es el legado de la anterior agenda?

La Agenda Hábitat ha tenido una amplia influencia dentro de las Naciones Unidas en las últimas dos décadas. Sus principales disposiciones fueron recogidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) del 2000 con la meta de alcanzar “ciudades sin asentamientos informales”. Las prioridades de los ODM de erradicar la pobreza y garantizar la sustentabilidad ambiental están fuertemente relacionadas con la Agenda Hábitat.

Desde entonces, encuentros de gran importancia de las Naciones Unidas acerca del desarrollo sustentable, tales como la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable en 2002 y el Río+20 en 2012, han sistemáticamente reafirmado los preceptos básicos de la Agenda Hábitat.

Debates actuales con respecto a la Agenda de Desarrollo Post-2015 también se basan en los principios de la Agenda Hábitat. Por ejemplo, el informe titulado “El futuro que queremos para todos” del año 2012, elaborado por un grupo de trabajo de la ONU para el secretario general, subrayó que para el 2050, “70 por ciento de la población mundial estará viviendo en ciudades.” El informe también recalcó los desafíos relativos al desarrollo inherentes a una rápida urbanización.

Por último, la agenda de desarrollo posterior a los ODM, los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), también incluirá notorias referencias al espíritu de la Agenda Hábitat. El objetivo 11 de los ODS, que se espera se centre en lo urbano, podrá considerarse también como  el desarrollo de una idea originalmente elaborada en la Agenda Hábitat.

¿Qué cubrirá la Nueva Agenda Urbana?

La Nueva Agenda Urbana, que llega tras la materialización de la Agenda de Desarrollo Post-2015, procurará crear un vínculo de refuerzo recíproco entre urbanización y desarrollo. La idea es que estos dos conceptos se conviertan en vehículos paralelos para el desarrollo sustentable.

Los primeros documentos acerca de la Nueva Agenda Urbana sugieren que esta hará hincapié especialmente en los  llamados “facilitadores del desarrollo” y “agentes movilizadores operacionales”.  La idea es que juntos, estos dos factores podrán consolidar la relación entre urbanización y desarrollo sustentable.

Los “facilitadores del desarrollo” pueden considerarse como los marcos normativos e institucionales que buscan generar crecimiento global a partir de las múltiples y a menudo caóticas fuerzas de la urbanización  creando condiciones de mejoramiento en todo el sistema. Ejemplos de “facilitadores del desarrollo” que la Nueva Agenda Urbana pondrá de relieve son políticas nacionales urbanas; leyes, instituciones y sistemas de gobierno; y la extendida economía urbana.

Facilitadores operacionales, por otra parte, tienen como objetivo impulsar el desarrollo urbano sustentable – o simplemente hacer posible que se lleve a cabo en primer lugar. Su aplicación se traduce en mejores resultados en los patrones de uso de la tierra, en la formación de ciudades y la administración de recursos. La Nueva Agenda Urbana destacará tres facilitadores operacionales, que están siendo conjuntamente denominados por los directivos de ONU-Hábitat como un enfoque de “tres patas”: sistemas fiscales locales, planificación urbana, y servicios básicos e infrastructura.

¿Cuáles serán las prioridades de la Nueva Agenda Urbana?

Más allá de las soluciones tecnocráticas específicas de la economía y el gobierno, varias ideas centrales formarán los fundamentos ideológicos de la Nueva Agenda Urbana. Documentos iniciales sugieren que, por ejemplo, el desarrollo democrático y el respeto de los derechos humanos ocuparán un lugar destacado, al igual que la relación entre el medio ambiente y la urbanización.

Asimismo, incluirá casi con total seguridad un enfoque significativo sobre la equidad  en el contexto de la globalización, así como la forma de garantizar la seguridad de todos los que viven en zonas urbanas, de cualquier sexo y edad. La reducción del riesgo y la resiliencia urbana jugarán también un papel destacado. Asimismo, se pondrá especial hincapié en encontrar la manera de establecer mecanismos de vigilancia global para hacer el seguimiento de todos estos temas y preocupaciones.

Mientras tanto, las principales temáticas de la Agenda Hábitat — vivienda adecuada y asentamientos humanos sustentables —  siguen sobre la mesa, en tanto que el número de personas en el mundo que viven en barrios marginales sigue en crecimiento. De hecho, en el tiempo transcurrido desde que la Agenda Hábitat fuera aprobada, el mundo ha pasado a ser mayoritariamente urbano, adquiriendo aún más importancia la Nueva Agenda Urbana.

También se reconoce cada vez más que las ciudades se han transformado en megaregiones, corredores urbanos y ciudades-región cuyas geografías económicas, sociales y políticas desafían las concepciones tradicionales de “ciudad”. La Nueva Agenda Urbana tendrá que abordar estas tendencias en la urbanización, reconociendo que las ciudades y áreas metropolitanas son los principales impulsores de las economías nacionales.

Esto en particular debería convencer a los estados miembros a dar crédito a los postulados de la Nueva Agenda Urbana.

¿Será la Nueva Agenda Urbana un acuerdo vinculante para los estados miembros?

No. Como “agenda” proporcionará una orientación a los gobiernos de estados nacionales, autoridades  regionales y de ciudades, la sociedad civil, fundaciones, ONGs, investigadores académicos y organismos de las Naciones Unidas en sus posicionamientos con respecto a las ciudades, la urbanización y el desarrollo sustentable. Pero orientaciones no son vinculantes.

Este mecanismo difiere, por ejemplo, al  del COP 21, las negociaciones  sobre el clima  desarrolladas en diciembre 2015 en Paris. Estas pretenden arrojar un acuerdo jurídicamente vinculante, aunque no está claro aún si esto ocurrirá. Si las negociaciones de París llevan a un acuerdo de ese tipo, no obstante, es muy factible que la Nueva Agenda Urbana reflejará los términos del COP 21. Al fin y al cabo, existe un acuerdo cada vez más generalizado de que las ciudades actualmente son la clave para llevar a cabo acciones rápidas e inmediatas sobre el cambio climático global.

Traducción por Stephanie Wildes.

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